Marcados como bestia 5

Sabemos lo que estás haciendo

En medio de este intricando ajedrez de intereses económicos y, en muchos casos, personales, la dilucidación de dónde van a parar y quién maneja los datos personales de los ciudadanos

'obtenidos por medio de las ID Cards, los chips y demás medidas de identificación y rastreo se transforma en un punto central de la discusión. No sólo atañe a los norteamericanos o a los británicos, habida cuenta que el gobierno de George 'Dabya' Bush ha extendido su vigilancia a 'todos los americanos' tomando por primera vez, lamentablemente, como 'americanos' a los latinos.

México, Costa Rica, Brasil, Argentina, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Venezuela y Colombia todavía recuerdan el accionar en sus territorios de la empresa norteamericana Choice Point, la que en el 2002 proveyó de información a la Fiscalía General norteamericana a cambio de 11 millones de dólares (aunque ganó bastante más revendiendo la información a compañías privadas).

Entre el 2001 y el 2002, Choice Point sustrajo datos de diferente organismos oficiales de estos países latinoamericanos y posteriormente los vendió a dependencias de los Estados Unidos para ser utilizados con fines policíacos. Así, la CIA, el FBI y otros tienen acceso a los nombres, teléfonos, direcciones, números de seguridad social, estados bancarios, etc. de 300 millones de latinoamericanos que no viven en el territorio de los EEUU (58). En México una vez conocida la maniobra utilizada por Choice Point, que sacó información del desaparecido Registro Nacional de Vehículos cuando éste era encabezado por Ricardo Cavallo, un ex-militar argentino acusado de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura del '76, se inició una investigación a cargo del Fiscal General Rafael Macedo de la Concha (el mismo que se implantó el Verichip él y sus empleados), la que terminó con Choice Point libre de culpa y cargo. También en Argentina se inició una causa penal, que cayó en manos del Juez Norberto Oyharbide (59).

Choice Point es una empresa creada por el otrora piloto de vuelos de narcotráfico, Hank Asher, a la sombra de las ideas del almirante John Poindexter (condenado por cinco felonías por mentir al Congreso durante el escándalo Irán-Contras en los años '80) mientras se desempeñó en la secreta DARPA, que busca crear un registro de 'todos los americanos' (incluidos, parece, los que no viven en los Estados Unidos ni han nacido allí) para evitar futuros ataques terroristas. Esta empresa, Choice Point, ha realizado otros trabajos poco menos que sospechosos para la administración Bush, como la depuración de los padrones del Estado de Florida para las últimas elecciones, donde resultó notoriamente perjudicada por la maniobra la población afroamericana, que en gran número no pudo votar al haber sido sus nombres borrados del padrón, con lo cual quedaron abiertas las puertas para el cuestionado triunfo de George W. Bush.

Choice Point, además, ostenta el extraño privilegio de ser la compañía de tráfico seguro y recolección de datos que más robos, a manos de hackers, sufrió en los últimos cuatro años. Dos exactamente que perjudicaron a más de 170 mil personas sólo en territorio norteamericano. Asher también es el creador de una base de datos de vehículos y personas que vende a las policías estatales en su país, a la sombra de las nuevas normas de identificación de personas que impulsa el gobierno de Bush. La criatura, que recibió el ingenioso nombre de MATRIX ya ha tenido los primeros tropezones, habida cuenta que varias personas descubrieron que una vez que eran asentados en el MATRIX, sus datos pasaban a compañías gerenciadoras de tarjetas de crédito o a 'marketers' directamente que inundaron los buzones de los desafortunados con ofertas no pedidas ni deseadas (60). Las compañías de tarjetas de crédito, en tanto, esperan obtener algún beneficio de la situación. Apenas el Center for Information Policy Leadership invitó a Experian, Visa, Fidelity y otras 13 empresas del sector a discutir cómo las bases de datos del dinero plástico puede ser empleadas para combatir el terrorismo, todas al unísono aseguraron que la iniciativa sólo puede funcionar si se relajan las leyes sobre privacidad de la información.

Otros directamente salieron a pedir la modificación del Fair Credit Reporting Act de 1970, a fin de poder intercambiar datos con las fuerzas armadas, la policía y los servicios de inteligencia. Una iniciativa peligrosa si tenemos en cuenta que, según datos de la propia cámara empresaria que las agrupa, hay un error del 30% en los resúmenes de cuenta que se envían a los usuarios y que las compañías de servicios financieros y las de tarjetas de crédito más grandes son, justamente, norteamericanas (61), por lo cual, la situación pude afectar a mucha gente fuera de los Estados Unidos. De todas formas, el gobierno norteamericano no quiere dejar demasiado control en manos que no son amigas o que pueden cambiar levemente de opinión en algún momento, de manera tal que, una vez dictada la sentencia de muerte contra el Total Information Awareness del DHS (otra de las ideas del almirante Poindexter) a fines del 2004, rápidamente lo resucitaron con otra sigla. En este caso, Analysis, Dissemination, Visualization, Insight, and Semantic Enhancement (ADVISE), es el nombre del sistema de computación masivo, encargado de recolectar TODO tipo de datos, desde transacciones comerciales, e-mails, páginas web visitadas, CNN alerts, compras on-line, etc. con el objetivo de cruzarlos, estableciendo un patrón y prever el comportamiento de la persona cuya información se está analizando. Según Joseph Kielman, a cargo del proyecto, la idea no es sólo buscar terroristas, sino 'identificar patrones de información críticos que pongan luz sobre las motivaciones e intenciones' de la persona investigada. ADVISE está creado y operado, entre otras, por Sandia Corporation, una subsidiaria de Lockheed Martin. (62)

Si la mayor parte de los datos operativos para este programa (del cual los funcionarios son poco afectos a hablar) serán tomados de Internet (que es controlada por los Estados Unidos) las fronteras serán sólo una línea de tinta en el mapa escolar. Una vez más el Nuevo Orden Mundial, camuflado bajo su nueva terminología, la globalización, se hace presente.

Fuente: Argenpress

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